Sentados a la mesa ambos dos, padre e hija, “desayunaban” mientras que Cedric Black aún no se levantaba. Fred había extendido una servilleta sobre su regazo y revolvía su chocolate caliente de manera sutil, observando a Lucianne con nostalgia aunque sus ojos brillaban alegres y la sonrisa no se borraba de su rostro desde que habían llegado. La habitación gobernada por los colores claros parecía bañada en una luz blanca ahora que el sol acababa de salir por completo, Fred solía madrugar después de todo para ocuparse de su rutina y la casa, le gustaba ayudar a la empleada por lo que se la tenia más cómo una compañía y apoyo en aquellas cosas que el no podía realizar y la falta de una figura femenina en el crecimiento de L, siendo que ella misma había sido su nana desde siempre.
Lucianne revolvió la taza de su café con leche, intimidada por la mirada de su padre seguía con la cabeza gacha nerviosa, mezclando y mezclando el café nerviosa. Había bajado a "desayunar" sin nervios pensando que Cedric iba a estar con ellos, la menos iba a sentirse menos nerviosa si estaba su compañero. Pero no estaba y el silencio la estaba matando, sobre todo con su padre-. Raine Kenzo me dijo que te mandará saludos -habló rápido, casi sin darse cuenta por que, como siempre nombrando a su prima cuando no sabía que decir-.
-Se sonrió asintiendo antes de llevarse la taza a la boca, no comprendía la actitud de su hija y tampoco la razón por la cual se le veía tan incomoda en su presencia- Y tú? Cómo te va en Scatagh, te gusta? Ayer tú amigo respondió por ti por lo que vuelvo a preguntar.
Si... -respondió imitando la acción de tomar de su taza. Cuando dejó la taza sobre la mesa suspiró cansada de la actitud que tenía y decidió empezar a decir la verdad frente a los ojos tiernos de su padre-. Cuando me fui pensé que odiaba el lugar, pero me confundí... lo extraño a pesar de todo. Aunuqe haya gente falsa y con malas intenciones. Aunque deberían sacarme el puesto de prefecta, soy un completo desastre directo hacia la decepción e imperfección. Pronto se dara cuenta el director y me eche del colegio por incompetente. A veces es mejor que Cedric hable -respondió en tono de broma lo final mientras tomaba el café para tomar algo de aire entre tanta confesión.
-Luego de escuchar con detenimiento todo cuanto decía finalmente rió con propiedad y entusiasmo del que se soltara, reposando la taza para recargar los codos en la mesa a pesar de que fuese de mal gusto- No te echarán, Lucianne, eres una buena chica y lo suficientemente inteligente. En cuanto a lo de prefecta, yo nunca quise el titulo cuando me lo ofrecieron en Thypick y es por ello que no lo acepté jamás. Pude haber sido inteligente, correcto y compañero de todos, pero algo que no tuve ni tengo es autoridad sobre los demás o una voz para protestar –Volvió a reír esta vez de si mismo, encogiéndose de hombros- Nunca podría haber regañado a mis amigos por algo y no me siento decepcionado por ello.
-Abrió la boca varias veces para acotar mientrás Fred hablaba pero se detenia a cada instante, cuando dejó de hablar se encontró frente un debate. Con las palabras haciendo eco en su mente, lo último que había dicho logró un eco mayor, dandole un leve escalofrío-. Entonces te sientes decepcionado por que he dado castigos más que hablar con las personas con las que podría entablar una amistad? -preguntó dudosa dejando la taza sobre la mesa y llevando las manos hacia su regazo.
-Me siento decepcionado de que creas que estoy aquí para juzgarte, cómo tú padre te adoro Lucianne y lo único que me gustaría ver es que te preocuparas por ser más tú misma que lo que yo quiero que seas. Porque lo único que yo quiero es a mi pequeñita –Sonrió levantándose de la mesa, tomando la taza y su bandeja en manos camino a la cocina para lavarlas una vez acabó-
-Se puso de pie casi al instante que Fred empezaba a dejar la sala. Tomó su taza, todavia con café dentro, y siguió a su padre hasta la cocina. Trató de entender lo que su padre le decía, a pesar de que no entraba en sus pensamientos. Caminó hasta él y hasta tuvo el impulso de abrazarlo, pero solamente se puso a su lado-. Pero... tengo que ser la mejor, no? Por eso soy prefecta. He visto tu historial y es perfecto. Tendría que ser igual... en vez de... salir en un fotolog de chismes.
-Pues yo salí en un fotolog así cuando tuve algo parecido a… una novia, no fue exactamente cómo yo le hubiese llamado –Le comentó acomodándose frente al fregadero, abriendo la llave del agua para enjuagarlas- Tú ya eres perfecta para mí, y quizá yo tenia demasiado tiempo libre cuando iba al instituto cómo para no dedicarme a estudiar. Que puedo decir? Soy un fanático de los libros, pero eso no significa que tú tengas que ser así también. Lucianne, ser prefecta no es ni siquiera un hobbie, es solo una manera de hacer el trabajo para el directivo más sencillo.
Tú puedes ser la mejor en lo que más te guste y para mi estará bien, quiero que seas alegre y quiero que algún día puedas darte vuelta y estar orgullosa de cuanto has hecho –Mientras decía todo esto, cerró la canilla reposando las manos mojadas en el borde de la mesada mientras le prestaba toda su atención- Para cualquier padre su hija es la mejor de todas y yo no soy la excepción.
-Apoyó la espalda en la mesada, mirando el mínimo movimiento de sus zapatos, incapaz de levantar la vista ante el miedo y la verguenza-. ¿Estás seguro? Soy un verdadero desastre, papá -se detuvo unos minutos dejado escapar una risa al recordar sus primeras palabras, sobre la feucha de Anna-. ¿Saliste en ese fotolog por una "novia"?
-Cómo te dije, en aquel entonces no tenia cierto tipo de voz. Me pidió que se lo pidiera y lo hice solo por verle feliz, de todos modos luego el escándalo fue que me engañase o algo así, no recuerdo con exactitud cómo paso ya que en ese tiempo viajaba de junto a William a Susan constantemente –Frunció los labios poniendo a escurrir los tensillos- Tú no eres un desastre, eres adolescente –Rió volteándose para sacudir las puntas se los dedos frente a su rostro salpicándole algunas gotas, antes de comenzar a secarse-
Lamentablemente. -Se secó las cara riéndose con las mangas de su camisa con tranquilidad. Se las arremangó luego de eso y giró el rostro para mirarlo con algo más de confianza después de ese pequeño detalle de su padre-. ¿Quien podría engañarte? ¿Cuál era el apellido? Por ahí hay algún hijo en Sacatagh al que pueda castigar.
Geller... Gueller, algo así -Rió pasandole un brazo por la espalda indicandole que caminase con el, dirigiendose a la puerta al jardín- Anna Gueller, pero no la culpo.
-Por que no? No hay nada peor que engañar o besar a otros. Hasta las relaciones humanas. Deberías culparla tu debías estar con... William, era tu obligación y deber -habló casi escupiendo las palabras con odio, sin referirse a su padre en realidad. Refiriéndose a todos. Caminó por el impulso de la mano de Fred hasta el jardín de la casa odiando que Cedric por ser tan... vago se perdiera todo eso-.
-Porque era mi obligación no la suya, ella tenia su derecho a hacer su vida y no le guardo rencor por ello –Caminó sentándose en una de las viejas hamacas del patio de manera infantil, aquellas que había construido para su hija el mismo hacia años- Lo único malo que hizo fue no decírmelo ella misma. Además gracias a ello conocí a tú madre, que aunque no es el mejor ejemplo, por ella te tengo a ti. Lo ves?
-Pero si quería hubiese esperado a que vuelvas. Y... es... el mejor ejemplo -susurró mientras se ponia de espaldas a su padre, poco acostumbrada a hacer eso. Sea escucharlo o hamacarlo en una simple hamaca. Apoyó las manos en las cuerdas pensativa-. Gracias.
-No, gracias a ti, Lucianne. Tú sabes que eres mi vida, y no solo me enorgullezco de ella porque eres mi mayor logro como persona sino porque en ti encuentro a todas las personas que alguna vez quise –Arrastró los pies en el césped bajo el, viendo hacia algún punto ciego delante- Tú completaste mi ciclo, y hoy puedo estar tranquilo de que tengo más de lo que algúna vez quise.
Después de haber viajado casi callada y de espaldas a Cedric por su repentino enojo, el auto se detuvo frente al hogar de los Di'masshes. Sin esperar a Cedric, Lucianne tomó el bolso del suelo, pasandoselo por el brazo y abrió la puerta al instante que el auto estacionó. Se acomodó el pelo que se le despeinaba por el viento ladeando una sonrisa, esperando a que Cedric se le una-.
*Sin poder evitar arquear una ceja al ver que Lucianne salia a toda prisa y que halla mantenido su enojo toooodo el camino, toma su pequeño y desgastado bolso y sale del auto con pesar. Suspira, y se situa al lado de Lucianne*
-Le sonrió con normalidad, encogiendose de hombros mientras caminaba hasta la casa, deteniendose antes de llamar-. Deberías peinarte -bromeó mientras tocaba el timbre de su propia casa, no iba a entrar con Cedric de la nada, al menos tenía que ver como reaccionaba Fred al verla-.
*Llevo su mano a su cabello por un momento, para luego bajarla sin darle importancia.*
Sigue igual -avisó riéndose mientras se cruzaba de brazos, esperando a que alguien la atendiera-
-Un Fred adulto se encontraba en la cocina acabando de lavar una manzana en el fregadero de la cocina mientras platicaba animadamente con su fiel ama de llaves, ya a esas alturas amiga de la familia, cuando la vio bajar del coche, tomando un repasador para secarse las manos de camino a abrirles la puerta. Al abrirla les sonrió abiertamente, aunque extrañado por aquel joven desconocido, centrándose en su hija que le parecía no haber visto en siglos entonces- Bienvenida
*Entrecerrando los ojos solo un momento, obsevardolo de pies a cabeza esperando a que Lucianne se ala primera en hablar*
Hola... papá -dudó un minuto largo de silencio en decirle, cambiando la mirada de Cedric en Fred hasta suspirar más tranquila. Hizo un ademan para presentar a Cedric-. Te presento a... mi amigo y compañero de clase Cedric... -soltó un bufido finalmente, furiosa consigo misma-. Black.
*Acercandose para extenderle una mano en forma de saludo al padre de Lucianne, esbozando una pequeña sonrisa* Un verdadero placer conocerlo señor Di'masshes
Alzó las cejas con una diversión casi natural al escuchar a Lucianne con atención, pero sobre todo al mencionarse el apellido Black, extendiéndole una mano a Cedric se hizo a un lado bajo el umbral- Fred Di’Masshes, es un gusto e igualmente bienvenido a nuestra casa. No duden en pasar -Los animó con un movimiento de la cabeza-
-Sonrió mas aliviada viendo como se estrechaban las manos con normalidad y pasó bajo el umbral, en el espacio que le había dejado su padre, echando varias veces una mirada hacia atrás-. Pensé que ibas a estar... en la citación de padres.
-Volvió a tomar el repasador entre ambas manos entrando tras ella, con cuidado del no darle la espalda a su invitado- Dejen sus cosas dónde más les acomode, luego nos encargaremos de eso. Les apetece algo? El viaje ha de ser largo en coche hasta aquí –Respondió volviendo su vista a CC- Y no, la citación es individual y aún no han llegado a solicitarme, cómo vas allí por cierto? Scatagh te sienta bien?
*Dejando con descuido el bolso en el piso, dandose la vuelta para poder mirar a Fred de frente. Había escuchado todo tipo de comentarios sobre él, desde que era un buen padre y se llevaba con L hasta que era un obsesivo con su hija que le había planeado todo el futuro. A simple vista, no parecía la segunda opción pero...* Le puedo asegurar que a su hija le está llendo grandioso, el titulo de prefecta lo demuestra
En serio? –Se sonrió aún más cerrando la puerta con cuidado- Aunque en realidad me refería a otra cosa, la casa incluso no es la misma desde que nos dejaste –Se encogió de hombros caminando hasta la cocina con normalidad- Les daré el tiempo de recorrer la casa, enséñale las habitaciones L. Yo acompañaré a Amelie a hacer algunas compras de ultimo momento para la cena y otras cosas que están haciendo falta, si no les importa, los veré en unas horas.
-Casi dejó caer su bolso, resv/balando por su brazo, cuando Cedric le comentó esas palabras inecesarias a su padre. Tomó en sus manos el bolso que había dejado en cualquier lado Cedric y miró a su padre con una sonrisa normal-. Claro. Le enseñaré los cuartos, supongo. Te veremos para comer, entonces.
*Tomandole los bolsos como caballero que es y buscando alguna escalera o algo que lo ayude a encontrar los cuartos*
Los dejamos entonces, cualquier cosa tienes mi número de celular y las llaves de la casa están colgadas junto a la puerta –Sonrió cerrando los ojos un momento antes de darle un beso en la mejilla a Lucianne puesto que ni siquiera lo había abrazado jum y asintió a Cedric q re pancho ya se iba marchándose por el corredor-
xD